martes, 10 de junio de 2014

Capítulo 8 - Ducha… Juntos

Capítulo 8 - Ducha… Juntos



Eran las 11:47 a.m. y Nadia apenas estaba despertando, estaba desnuda, con sus senos expuestos fuera de las sabanas mal colocadas, recordó la noche y madrugada que acaba de vivir y se sonrió. Entraba una ligera brisa fría al cuarto desde las ventanas, sintió cómo el frío se colaba hasta ella y sus pezones reaccionaron de manera inmediata, se pusieron duros y se estremeció, lo que la hizo cubrirse mejor, tapando así sus pechos.


Buscó a su lado a Ethan pero no lo encontró, el televisor estaba encendido pero nadie lo observaba. ¿Donde estará Ethan? ¿Estará abajo o habrá salido?, se preguntó la mujer. Tomó el control del televisor y buscó algo que ver. Pasó lo canales y después de quince minutos se cansó de no encontrar algo interesante.


Se levantó, buscó la parte inferior de su ropa interior (rió porque no la encontraba), se la puso y buscó una camiseta de Ethan para ponerse, encontró una que al momento de ponérsela hizo que sus pechos se dibujarán fácilmente y sus pezones aún duros apuntaran al frente señalando donde tenía que caminar; y de esta manera bajó las escaleras.


Nadia no era muy alta, de tez blanca con alguna que otra peca graciosa en su cara y hombros, ojos café claro, cabello café oscuro que usaba por lo general recogido, tenía piernas gruesas y sus caderas no eran muy pronunciadas, pero lo compensaba todo con creces gracias a sus pechos. Unos pechos que no eran pequeños, tampoco muy grandes, sólo un poco más grandes que el promedio, de forma redonda, ligeramente levantados y bronceados, con el movimiento y rebote correcto a la hora moverse, especialmente cuando ella era la que estaba encima a la hora del sexo con Ethan; que perdía la cabeza, los besaba, los mordía, los agarraba con fuerza y eso a ella le gustaba mucho y la excitaba.


Al llegar al piso inferior, se dirigió al vestíbulo, el comedor, luego a la cocina y el patio, incluso en el cuarto de baño y no encontró a nadie. ¿Que extraño, donde estarán?, pensó mientras se dirigía nuevamente a la cocina. Se puso a hacer el café, observó el reloj de la cocina, las 12:27 p.m. Espero a que se terminara de hacer el café, tomó una taza y se dirigió al comedor. Se sentó y le dio un sorbo al café caliente. Aún se sentía un poco cansada y quería despertar totalmente. Justo antes de terminar su último sorbo escuchó el sonido de la puerta abriéndose, tomó la taza entre sus manos y se dirigió a recibirlos.


Ethan estaba entrando a la casa con Eve de la mano y observó a Nadia, soltó a Eve y corrió donde su mamá a saludarla, Nadia se puso en cuclillas para devolverle el saludo a Eve. Ethan no pudo dejar de pasar que Nadia sólo tenía su ropa interior puesta y una camisa que, no le dejaba mucho a la imaginación.
- Hola mami. Dijo Eve.
- Hola mi amor, ¿Como amaneciste?, le preguntó la madre.
- Bien, respondió la niña, mientras le daba un beso y la abrazaba.
- Y tu como amaneciste mi vida, le preguntó Nadia a Ethan que noto que este la observaba.
- Muy bien, algo cansado, pero muy bien. Y tú, ¿cómo te sientes hoy?
- Excelente…. respondió sin pensarlo la mujer, mientras le sonreía.


Ethan se acercó a Nadia y le dio un beso. - Voy a subir un momento con Eve - Le dijo Ethan. Y alzó a la pequeña y subió las gradas, hasta el cuarto de la pequeña. Estuvo ahí como diez minuto y luego bajó él sólo.

- Se durmió Eve, estaba muy cansada. Dijo Ethan mientras se acercaba a Nadia y la abrazaba por la espalda.
- Me hubieran despertado, hubiera ido con ustedes. Dijo ella.
- No pude te veias muy cansada hoy en la mañana - Y dio vuelta a Nadia sujetándola de la cadera, esto para quedar de frente a ella - además Eve se levantó temprano y no me quedó más que levantarme con ella. Ethan hizo una pausa observó por encima de la camiseta que llevaba Nadia y vio como los rosados pezones se mostraban tímidamente.
- Oye esa camiseta es mía, ¿verdad?, preguntó Ethan mientras jalaba suavemente el cuello de camisa para observar mejor senos de Nadia.
- Te gusta como se me ve, dijo Nadia mientras daba un paso atrás y daba una vuelta sobre ella misma.
- Mmm si, pero... alegó Ethan sin terminar la frase.
- Pero, ¿Qué?, pregunto ella.
- Me gusta mejor si no la tienes puesta - Y con una sonrisa de medio lado, se alejo Ethan - Voy a tomar una ducha, tengo un poco de calor - Termino de decir y se dirigió hacia el cuarto de baño.
Ethan entro al baño se desvistió, pero se aseguró de dejar la puerta abierta, sabía que pronto tendría compañía. Entró en la ducha y le dio vuelta a la llave del agua y las gotas empezaron a caer sobre la espalda y cabeza de él.

Al poco tiempo notó como Nadia completamente desnuda entraba a la ducha con él, como si fuera lo más normal. Al verla a la par suya la erección fue inmediata, Nadia noto como el miembro de Ethan se ponía duro y lo tomó entre sus manos y lo empezó a masajear primero despacio y luego más rápido. Ethan la acercó hacia su cuerpo y la beso con euforia.
- ¿Tu me amas?, le preguntó Nadia haciendo una pausa de aquel beso.
- Claro que si, por eso estoy contigo.
- Puede ser que solo sea por compromiso, o por estar con Eve. Le respondió Nadia.
- Tu sabes que no es así, y si eso llegará a pasar te lo diría primero a ti. Le dijo Ethan.
- Tal vez solo me estas mintiendo. Replicó nuevamente la mujer que dejaba de mover su mano en el miembro de Ethan.
- No te miento. Y le dio otro beso a la mujer igual o con más pasión que el anterior.
Lo cierto es que Ethan si quería mucho a aquella mujer, se podría decir que si la amaba. Solo que en general había algo en su vida que no lo dejaba ser completamente feliz, ni el sabia lo que le hacía falta. Y terminó el beso y alejo con suavidad la su boca de la de Nadia.
- Ahora si te creo -  Dijo Nadia - Y ahora te voy a dar un beso yo.

Ethan esperaba que el rostro de Nadia se acercará nuevamente al de el. Pero en vez de eso Nadia tomó nuevamente el miembro duro de Ethan en sus manos y se inclinó hasta tenerlo frente a su boca;lo introdujo con delicadeza y empezó a juguetear con su lengua en el. Luego empezó a mover su cabeza introduciendolo y sacándolo repetidas veces, haciendo pausas para lamerte de vez en cuando a todo lo largo.

Ethan se sentía demasiado excitado y empezó a moverse conforme los movimientos que realizaba Nadia, hasta que la tomó de la cabeza con delicadeza la alejo de su miembro y este salió de su boca, la hizo que se pusiera nuevamente de pie, le dio vuelta a Nadia, le tomó un pecho con fuerza, mientras que con la otra dirigía su pene por la entrepierna y buscó su vagina que ya estaba dilatada, por el momento que estaban teniendo. Puso la punta del pene en aquel húmedo orificio, el cual no estaba húmedo por el agua que les caía, estaba húmedo por los fluidos de Nadia que empezaban a lubricarla por dentro y contra la pared del baño la penetró.

Ethan tomó a Nadia con ambas manos de la cadera, la sujetó fuerte y así obtuvo una mejor postura y con los senos duros y los pezones restregándose contra la pared del baño, Nadia gemía con fuerza de placer. Ethan la arremetió sin piedad y de esta manera Nadia sintió cómo él semen de Ethan la llenaba otra vez por dentro y la hacía pedir más con su cuerpo y con su con su voz.
- ¡Quédate así no saques tu pene aún, déjalo adentro, me gusta sentir como sale tu semen y tú te vienes dentro mío!, Dijo Nadia de una manera que parecía más una súplica mezclada con gemido que un deseo a cumplir, mientras movía sus caderas aún por lo excitada que estaba.
- No lo pienso sacar aún, apenas estoy empezando - Le susurro Ethan a Nadia al oído, y eso la hizo estremecerse - Esta vez lo disfrutaras más.  Y de esta manera Ethan sin cambiar de posición le empezó a tocar los senos y la entrepierna con las manos, le lamía la espalda con delicadeza y le besó el cuello. Instintivamente Nadia empezó a moverse e hizo que penetración fuera larga, casi salía completamente de ella y cuando entraba Ethan empujaba con fuerza pero despacio, haciendo que aquel miembro que Nadia había puesto hace poco en su boca entrara lo más profundo que le era posible dentro de su ser. Y se movieron más rápido, Ethan le tocaba sin vacilar todas las partes del cuerpo; haciendo que Nadia se excitara cada vez más; y ahora le mordía fuertemente los hombros y luego el cuello mientras le respiraba con sutileza en la oreja, Nadia se excitaba más. De un momento a otro Ethan le estiro los brazos e hizo que se apoya contra la pared, haciendo que su espalda se arqueara, y con la mano izquierda le tomó la cadera y con la derecha le tomó el hombro con fuerza, asumiendo una postura total de control.

Ethan realizó una penetración fuerte y Nadia gimió con fuerza; Ethan nuevamente la penetró y otra vez Nadia gimió pero esta vez fue largo el sonido que realizó. Una vez más la penetró, con él mismo resultado. Ethan se le acercó y le dijo al oído sabiendo la respuesta:
- ¿Quieres más?.
- ¡Sí quiero más…! Fue lo único que pudo decir Nadia,  mientras empezaba otra vez la arremetida con el pene de Ethan dentro de ella sólo que esta vez no hubo pausas mientras Nadia gemía bajo el agua caliente de la ducha.


Capítulo 7 - Y Se Cruzaron Las Miradas <<= =>> Capítulo 9 - Próximamente ------------------------------------------------------------
Otro capítulo muy bueno.... Si les gusta sigo escribiendo parecidos..... jajajajaja, ademas vienen muchos capítulos parecidos, este es solo el comienzo.....
Comenten por favor....!, Gracias.

Capítulo 7 - Y Se Cruzaron Las Miradas

Capítulo 7 - Y Se Cruzaron Las Miradas



Después de la llegada del tranvía, subieron los tres, Ethan iba al último de ellos. Celeste se sentó en un asiento para dos personas y Dennis se sentó junto con ella. Ethan se sentó al lado de ellos en un asiento solo para uno.


Empezaron  a conversar entre los dos jóvenes e Ethan cada vez que tenía la oportunidad observaba a Celeste, la observaba pero no de la misma manera que la observaban los demás y más de una vez se quedaron fijos el uno con el otro. Celeste noto que era observaba y pensó: "él me observa está interesado en mi, es algo interesante. Porque no darle un poco de ilusión".  De esta manera ella comenzó a intercambiar miradas con Ethan de manera un poco más afectiva y prolongada.


Ethan pensaba que aquella mujer era hermosa, más de lo que había visto antes. Observo cada uno de los detalles de Celeste; su tez blanca, su cabello largo negro y abundante que ella acomodaba de medio lado (Ethan imagino que estando en pie, a Celeste le llegaría a la mitad de la espalda), observó cómo se movía graciosamente y con sigilo, como si calculara sus movimientos pero ella lo realizaba de manera muy natural casi imperceptible. Observó sus labios gruesos y carnosos, que brillaban con el labial que llevaba puesto en ese momento, los lentes que llevaba con la pasta en color violeta oscuro que hacían juego la poca sombra que llevaba en sus ojos. Pero Ethan lo que no podía dejar de observar eran los ojos enmarcados por el delineador de lápiz negro. Se sentía más que atraídos por sus ojos. Esos ojos tienen vida, son diferentes. Eran suspicaces con una gran historia que contar.


Celeste sabía que Ethan la observaba pero era diferente, no sentía el morbo en su mirada. Pocas veces, tal vez nunca la habían observado de esa manera. Sintió como sus mejillas se ruborizaron y por primera vez bajo la mirada más por la nueva sensación que sentía (con la cual no sabia como actuar), que por sentirse intimidada por la mirada sin expresión de aquel hombre.


- ¿Y como esta tu bebé?; dijo Dennis sacando a ambos de sus pensamientos.
- Está toda grande, mi gordita hermosa. Respondió Ethan.
Tiene una bebé, pensó Celeste.
- ¿Cuantos años tiene?, dijo Celeste.
- Casi los años, el otro mes los cumple. Le contestó Ethan, mientras sacaba su teléfono y les mostraba una imagen de Eve a ambos.
- Está preciosa, comentó la mujer mientras lo miraba nuevamente a los ojos. - ¿Y el resto de la familia? - volvió a preguntar Dennis; y fue cuando Celeste le apartó la mirada de Ethan.
- Muy bien,  deben de estar esperando a que llegue pronto.
- ¿Tienes más hijos?, preguntó sin mirarlo Celeste.
- No sólo tengo a Eve. Vivo con ella y mi mujer, la mamá de mi bebé.


Mi mujer, la mamá de mi bebé...  Se repitió en la cabeza Celeste. ¿Cuantos años tiene Ethan?. No debe ser muy mayor que yo, a lo sumo uno o dos años.


- No parece que seas muy mayor... Dijo Celeste en un tono un poco más bajo del que había utilizado hasta el momento.
- No sólo tengo veinticuatro años, los cumplí la semana pasada. Contesto Ethan.
Tiene mi misma edad, pensó Celeste; lo miro y le dijo con una sonrisa:
- Casi tenemos la misma edad, yo cumplo en unos meses.
- En serio, ¿Cuando los cumples?. Preguntó Ethan, mientras se acomodaba en el sillón para quedar un poco más de frente a las dos personas que lo acompañaban.
- En Octubre... Dijo Celeste soltando un suspiro.
- Seguro que te lo celebran mucho. Dijo Ethan, con tono amable.
- Solo mi familia.
- ¿Y tu novio?
- No, no tengo.
Y al decir esto Celeste, se hizo un silencio profundo.


- Bueno ya suficiente, yo también estoy aquí. Me siento ignorado - se quejó casi riendo Dennis.


Rieron los tres. Hablaron a lo largo del viaje; Dennis les dijo de sus preparativos de boda, se quejó de lo caro que salía todo. Celeste les comento un poco de su familia e Ethan les habló de su ajetreada mañana y del visto bueno del proyecto que había estado realizando, lo felicitaron ambos, Celeste y Dennis a Ethan.
Celeste no podía creer que alguien como el; diferente y porque no, interesante hubiera estado tan cerca y ella no lo había notado. Continuaron su conversación, en la que Ethan y Celeste no dejaban de cruzar las miradas directamente uno al otro, hasta llegar a su destino.
Bajaron los tres del tranvía, Ethan bajo primero seguido de Dennis, pero Ethan se devolvió y le extendió la mano a Celeste para ayudarla a bajar la pequeña grada que llevaba a la estación de abordaje.
Celeste por primera vez en mucho tiempo se sintió apreciada - Gracias... - dijo Celeste, aceptando la mano que le extendía el joven que la miraba a los ojos directamente con la mirada tranquila e incluso algo triste. Al hacerlo, sintió como sus mejillas se ruborizaron. Bajo la grada y ella sintió como si todos la observarán, lo soltó y comenzaron a caminar.
Celeste observó a Ethan y pensó: ¿Que tiene el que hace que te sientas tan bien? ¿Porque es tan amable conmigo si me acaba de conocer? ¿Porque  me gusta que me mire con esos ojos negros tan tristes?.
- Nos vemos el lunes Celeste, dijo Dennis sacándolo de sus pensamientos e interrogantes.
- ¿Ya te vas?, preguntó ella y observando a Ethan de reojo.
- Si, creo que Ethan va por el mismo camino tuyo. Espero no haya problema. Y mientras decía esto se despedía de los dos, los que habían sido extraños no hace más de una hora y que ahora se quedaban solo


- ¿Donde vives Celeste?
- En Saint Brame, Contestó ella. ¿Que? ¿Donde?¿Saint Brame, donde yo he vivido toda siempre?, pensó Ethan.
- Curiosidad o destino, yo también vivo ahí. Que curioso nunca te he visto, hasta hoy y casi somos vecinos, dijo Ethan. Sacó su caja de cigarrillos y noto como Celeste lo observaba - Disculpa, si te molesta no lo encenderé, es un mal hábito que me quedo de cuando estaba estudiando.
- Tranquilo, si quieres encenderlo por mi no hay problema, respondió ella.


Ethan abrió la cajetilla, saco un poco uno de los cigarros con un dedo y acercó el paquete a su cara, tomó él cigarro entre sus labios y guardó la cajetilla en la bolsa izquierda de su pantalón. De la bolsa derecha sacó su encendedor, lo sostuvo un pequeño instante en su mano y de un sólo movimiento abrió la tapa y giro la chispa; al hacerlo le dio vida a un pequeño demonio de fuego que peleaba con él viento por no apagarse y se sujetaba con fuerza para no extinguirse, él pequeño diablillo encendió con su cabeza el cigarrillo de Ethan; y de la misma manera en cómo obtuvo la vida así fue extinta cuando con un movimiento rápido de los dedos largos de aquel joven la tapa del encendedor se cerró y llevaba al viejo zippo de nuevo al lugar de donde había salido.


Celeste observó aquel acto que pasaba ante sus ojos, sin notar la gracia con la que era ejecutado. Lo único que observó fue a un joven un poco mayor que ella, alto, moreno, con el cabello un poco alborotado y unos ojos tristes; encender un cigarrillo.


- ¿Llevas mucho fumando?, preguntó ella al reanudar el camino.
- Más o menos unos diez años.


Celeste se acercó a él, hasta tenerlo a escasos centímetros, respiro un par de veces y le dijo:
- Que extraño, lo has encendido pero no se te pega el olor.
- Sí bastante extraño. Y dio un poco de espacio de entre ellos. Celeste noto su movimiento.
- Perdón si te incomode. Se disculpó.
- No hay problema - Contesto Ethan - No me sentí incómodo, es sólo que no acostumbro a viajar con alguien más.
- Pues de ahora en adelante cada vez que quieras puedes viajar conmigo… y Dennis.
- Prefiero sólo contigo (Celeste sintió cómo nuevamente sus mejillas ardían y volvía a sentirse sonrojada), es que Dennis habla mucho.
- Sí claro, habla mucho.
- Bueno, eso y ademas Dennis no me parece tan bonita como lo eres tu Celeste. Al decir esto Ethan, arrojó la última bocanada de humo de su cigarro y tiró la colilla aún vibrante de rojo en uno de sus extremos, sin darse cuenta que Celeste estaba completamente ruborizada por lo que acaba de decir.
Continuaron caminando, hablaron de cosas varias como el clima, un poco de política, lo que realizaban cada uno en él trabajo, entre otras cosas. Hasta que Ethan dijo:
- Bueno, yo vivo al final de esta calle.
- Yo vivo cerca de aquí, contestó ella.
- Ok. Vamos te dejo en tu casa y luego me devuelvo.
- No tranquilo, es poco lo que tengo que caminar. Además estas muy cerca de llegar.
- ¿Segura?, no tengo la necesidad de llegar aún.
- Segura. Dijo ella con amabilidad.
- Insisto, cómo dices tú esta ceca.
- No Ethan, cien por ciento segura. Ve y nos vemos el Lunes. Se acercó y le dio un beso a Ethan en la mejilla con suavidad. Ethan pudo sentir el olor de ella y observó sus hermosos ojos de cerca.
- Hasta luego Celeste. Fue lo único que pudo decir Ethan.

Y cada uno tomó dirección por rumbos distintos. Aunque uno pensaba en él otro y viceversa.

Capítulo 6 - Un Segundo de Locura <<= =>> Capítulo 8 - Ducha... Juntos
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Otro capítulo un poco mas largo espero que les haya gustado......
Comenten por favor.........
Se les quiere!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Capítulo 6 - Un Segundo De Locura

Capítulo 6 - Un Segundo De Locura



Nadia gemía de placer gracias a Ethan. Nunca en todo el tiempo de estar con él, la había hecho sentir tan bien. Ella disfrutaba con cada arremetida que era propiciada sobre su sexo por él miembro de aquel hombre que se encontraba a sus espaldas sudoroso por el esfuerzo que estaba realizando, y aún pasado el tiempo no se detenía era insaciable.


Se movía con más fuerza y rapidez; sólo hacía una ligera pausa para ajustar su posición o la de Nadia agarrandole las caderas o estrujando sus senos con fuerza. Era el mejor sexo de su vida, Nadia pensaba en todo lo que había pasado en la noche anterior y la madrugada de ese día. Observó el reloj tipo despertador de la mesa de noche, las 4:17 a.m. no lo podía creer, se sentía extasiada, y como su cuerpo pedía más; se movían sus caderas más por instinto que por algún tipo de conciencia sobre ellas.


Estaba a punto de venirse por tercera vez en sólo esa arremetida - ¡Siento que voy a explotar, me voy a venir, no puedo retenerme más...! - dijo Nadia casi como un gemido a Ethan. Al escucharla decir eso Ethan se excitó aún más y la penetración la realizó de manera más profunda y rápida.


Nadia al sentir esto se inclinó más hacia el frente y fue cuando sintió como el vacío de su interior se llenaba con los fluidos de Ethan, y aunque él se derramaba en Nadia, parecía que no estaba dispuesto a parar ni tan solo un poco; en cambio le seguía introduciendo el miembro con la misma rapidez y fuerza que antes y Nadia no podía decir que no
- ¡Házmelo otra vez! ; y en un movimiento daba vuelta a su cuerpo y el miembro de él salía de su interior con gran firmeza y quedaba de frente a ese su hombre, ese que había perdido la humanidad y en ese momento era algo más parecido a un animal...  Un animal en celo, uno que solo deseaba saciarse con ella.


Ethan la tomó por la cintura y la acercó a él, le estiró las piernas a Nadia y tomó un muslo con una mano, mientras con la otra agarraba con fuerza un seno. La penetró con facilidad y sintió como al entrar en ella el cuerpo de la mujer se empezaba a moverse solo y le pedía que la penetración fuera más y más profunda. Así lo hizo, inclusive pudo sentir como su miembro tocaba el fondo de la vagina de esa su mujer. La que se sentía feliz, la sonrisa que tenía era de felicidad sexual, estaba despeinada, y sudorosa; era el olor del sexo que reinaba en la atmósfera de la habitación. Sintió el olor y recordó a las mujeres que había tenido antes de vivir con Nadia; y se sonrió así mismo.


Ethan tenía consciencia de que tomaba nuevamente a Nadia, pero su mente estaba en otro lugar y fue cuando volvió a suceder, recordando los momentos que pasó antes de llegar a su casa (dudaba en llamarlo hogar); y al hacerlo pensó en ella, la desconocida que ahora tenía nombre, sí en Celeste, Celeste la mujer que vio a lo lejos, la del pelo largo, la de la voz dulce, la de los ojos hermosos color café… esos ojos en donde se vio reflejado; algo que nunca había pasado. Y en un pequeño instante de locura (no la locura del éxtasis, esa locura que estaba experimentando en ese momento Nadia), en un momento que perdió el control de su conciencia y mente, en un suspiro que nadie oyó, dijo su nombre: “Celeste”. Y aunque Nadia estaba frente suyo ella, nunca supo lo que dijo.

Celeste...

Capítulo 5 - El inicio <<= =>> Capítulo 7 - Y Se Cruzaron Las Miradas
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Este capítulo estuvo un poquito intenso... jejejejeje, les gustó por favor comenten

Se les agradece a todos mil...!!!!

Capítulo 5 - El Inicio

Capítulo 5 - El Inicio



Celeste desea algo nuevo con que tratar, deseaba un reto distinto. Ella nunca había estado con alguien donde trabajaba, sentía que no era correcto, pero hoy incluso a esa regla autoimpuesta no le deseaba hacerle caso. Así que se dio a la tarea de buscar a alguien interesante, incluso de su misma oficina; muchos le habían propuesto salir y ella solo los había ignorado, sabía que no podía mezclar el trabajo con algo sentimental.


Durante la mañana buscó a la nueva víctima cerca de su cubículo y no encontró a nadie siquiera un poco interesante, solo alguno que otro gerente que la observó con mirada de perversión y deseo, observando su escote pronunciado sin ningún disimulo y volviéndola a ver con cierto descaro cuando ella pasaba (ella sabía que la volverían a ver, más de una vez los había observado en el reflejo de los grandes vitrales que habían en las distintas oficinas), mientras se dirigían a la sala de reuniones. Buscó y buscó, pero no encontró a nadie que llenara esas expectativas de algo nuevo, inclusive se dirigió al otro lado del edificio mientras aún los pervertidos se encontraban reunidos aún en la sala.


Y así transcurrió el tiempo y la mañana pasó en un instante. Buscó a su amiga Karolyn y salió con ella al medio a almorzar, entraron en el ascensor el cual indicaba con una luz que se encontraban en el piso 10; entraron y marcaron el botón con el número 1 grabado en el metal del mismo y así bajaron hasta el piso principal. Se encaminaron a la salida principal, mientras la miradas se fijaban en ellas, en especial en Celeste, siempre causaba esa sensación inclusive muchas veces sin quererlo y a veces aunque no lo consideraba de esa manera, ella era hermosa.


Al salir observaron un grupo de personas, que se encontraban a la par de la puerta principal; Celeste pudo reconocer a todos,  eran los analistas que se encontraban en el mismo piso que ella solo que ellos estaban al otro lado del edificio, a todos los conocía excepto a uno que se encontraba en el fondo del grupo, él mientras se llevaba un cigarro hacia su rostro con una mirada un poco vacía reía junto con los demás; no le tomó mucha importancia y siguió con su amiga, aunque quiso preguntarle quien era el desconocido no lo hizo.


Karolyn y Celeste dieron varias vueltas alrededor del edificio pero sin ningún resultado, al volver Celeste buscó con la mirada al desconocido donde lo había visto la última vez pero no lo encontró, entraron al Edificio y volvieron al trabajo.


Pasaron las horas y Celeste se sintió decepcionada no había encontrado a alguien que cubriera sus expectativas; pero durante la tarde noto que en su cabeza recordaba al extraño de la mirada triste, ¿Quien era? ¿Trabajaba cerca o solo estaba de paso?, sin más que hacer espero a que pasara la tarde y llegará la hora de volver a casa.


Al final de la tarde buscó a su amigo Dennis, con el que le gustaba viajar de vez en cuando. Dennis era distraído, y no se sentía atraído por Celeste, estaba comprometido y se iba a casar a finales de ese año; como ella decía Dennis era como una “amiga” más. Salieron y se dirigieron a la terminal del Tranvía que los llevaría hasta su casa. Era hora pico, todas las personas salían ya de su trabajo y quería llover ese 17 de mayo.


- Hola Ethan, llevas rato esperando el tranvía. Dijo Dennis, mientras se acerca a él.
- No mucho, pero quédate cerca, tu sabes que esto se pone de locos cuando llega.
- ¿No hay problema si nos quedamos por aquí?, preguntó Dennis mientras volvía a ver a Celeste, que se acercaba en ese instante.
- No por mi no hay problema. Respondió ella con una sonrisa amable.


Celeste volvió a ver a la persona con la que Dennis hablaba, era el extraño que se encontraba en la entrada del edificio, lo observó y vio la misma mirada vacía, esa que había recordado toda la tarde.


- Celeste es el Ethan, trabaja con nosotros. Dijo Dennis, mientras la sacaba de sus pensamientos.
- Mucho gusto Celeste, respondió Ethan mientras le dirigía una sonrisa de medio lado pero amable.
- Igualmente… Ethan. Le respondió ella. Y en ese momento cuando llegó él Tranvía,  empezó a caer ligeramente la lluvia.


Después de llegar temprano a la Inversionista Superior Nacional o NSI, Ethan preparó su presentación a los gerentes, como él sabía estaba ligeramente en riesgo su estadía en la compañía si no era aceptado su proyecto; pero se sentía seguro de haber dado su mejor esfuerzo, no era la primera vez que daba lo mejor de sí y al tiempo era desechado. Se sacudió la cabeza y sacó esas ideas de la mente y se dijo así mismo - No penses en eso, esta vez será diferente.


Repaso cada uno de los detalles, entró en la sala de reuniones y espero, poco a poco fueron llegando los invitados. Cinco minutos después de la hora pactada empezó la reunión hablo seguro de su trabajo sabía que lo había realizado de la mejor manera, terminó de exponer su puntos y de explicar las mejoras realizadas y concluyó, espero que alguno de los invitados le hiciera alguna pregunta...  Pero nada, no lo hacían; y en ese momento pensó lo peor. Los invitados se volvieron a ver entre ellos y algunos hablaron en voz tan baja que Ethan no pudo escuchar lo que decían. Espero (como odiaba tener que esperar) y fue cuando por fin se escuchó decir:
- Buen trabajo, Ethan.
- Gracias Señor Barends, espero que les haya gustado a todos la propuesta. Louis Barends era el Jefe de Análisis de Riesgo y Tecnología de Información, alto, moreno, algo imponente en su forma de ser lo justo necesario para llenar el puesto.
- Hay pequeños detalles que conversamos para una futura entrega, pero nos gusta la propuesta.
- ¿Con eso quiere decir que aceptan la propuesta?, dijo Ethan con un poco de incertidumbre.
- Claro que si, procedamos lo antes posible para tenerlo de manera productiva, y por cierto buen trabajo. Y de esta manera le extendió la mano para reafirmar lo dicho.


Las personas en la sala salieron una a una, algunos solo dándole una mirada de aprobación y otros estrechándole la mano al joven. Sólo cuando se encontró solo recogiendo el material de la presentación cayó en sí mismo de que al fin había conseguido el trabajo que anhelaba; y sintió como una ligera felicidad lo abarcaba por un pequeño momento. Hasta que al fin algo me sale bien, pensó, mientras sonreía de manera anónima.


Salió de la sala de reuniones, y se dirigió a su cubículo en la otra parte del edificio del piso 10. Al salir al pasillo, observó a una mujer alta, de pelo negro, muy hermosa, que nunca había visto, lo distrajo por un momento y luego ella desapareció tras una puerta. Ethan siguió hacia su destino y pensó: ¿Quién podría ser esa mujer que había visto por primera vez ahí?. Al llegar a su cubículo lo recibieron Anahí y Jefferson:
- ¿Cómo te fue Ethan?, preguntó Anahí, una chica que a pesar de ser sólo un año menor que Ethan parecía mucho más joven. Delgada, con ojos vivaces, cabello café, de baja estatura, pero muy inteligente; logró congeniar fácilmente con el y el aunque no poseía mucho tiempo de estar en la compañía sabía que podía confiar en ella.
- Creo que bien... Aceptaron el proyecto. Dijo Ethan.
- ¡Excelente! - dijo Jefferson la otra persona involucrada en el proyecto, aunque él ya poseía varios años de estar en la inversionista sabía que al ser aceptado el proyecto tendría mejor estabilidad en la compañía y que ganaría a un compañero capaz de ayudarlo con los nuevos procesos y proyectos que generaría está aceptación - Por un momento pensé que te dirían que no, terminó diciendo Jefferson.
- Que dicha amigo te tendremos entonces por un tiempo por aquí, que aburrido. Dijo Anahí con sarcasmo.
- Pues si, ahora les tocó soportarme por un ahora.
Y los tres rieron y volvieron a sus labores. Ethan aun estaba un poco sorprendido por la hazaña lograda.


Casi terminaba la mañana y se acercaba la hora de almorzar. Ethan salió con varias personas fuera de la oficina, bajaron a la entrada principal y esperaron fuera al resto. Como era su costumbre Ethan encendió un cigarrillo con su viejo encendedor, lo poseía desde hace más de ocho años, un zippo con la cubierta bañada en plata, y en uno de los costados grabado su nombre; en realidad Ethan odiaba fumar  pero lo hacía porque lo distraía y sentía la pregunta que siempre lo acompañaba desaparecía por un momento. La pregunta, si la pregunta, volvía por un momento ¿Que estoy haciendo con mi vida?; había vuelto después de la euforia de la mañana. Y tras una bocanada de humo, observó a la mujer de la mañana a lo largo mientras se alejaba. Si tenía que ser ella, no tenía duda. Y mientras pensaba eso la pregunta desapareció de su cabeza, sin la necesidad de volver a encender otro cigarro.


Al volver a la oficina quiso preguntarle a alguien sobre la desconocida pero solo fue un impulso, que rápido desapareció… Pasó la tarde y llegó la hora de salir, ese día Ethan se sentía bastante cansado, no sabía si por el hecho de haber tenido tan fuerte reunión en la mañana o por la noche que paso teniendo sexo con Nadia; odiaba tener que volver a su casa, sabía que Nadia lo esperaba y ella deseaba que la tomara más ese día siendo Viernes y teniendo todo el fin de semana para descansar.


No de muy buena manera emprendió su viaje a casa, pero esta vez tomó una ruta distinta, se dirigió a la estación del Tranvía; y encendió nuevamente un cigarrillo antes de que volviera la pregunta y se encarnara en su pensar, odiaba que eso pasara. Camino lentamente y como si esperara entrar entrar en algún tipo de letargo y conforme avanzaba así se consumía el cigarro bajó la luz roja cuando este lo arremetía con las grandes caladas que le daba de vez en vez. Hasta que llegó a su destino, el Tranvía que ocupaba aún no llegaba y odiaba esperar, pero tambien odiaba que no podía fumar dentro de la estación. Y nuevamente en su cabeza comenzaba lentamente a formularse la pregunta ¿Que estoy haciendo con mi vida?. Cuando iba a salir de la estación para encender un cigarrillo fue una voz lo detuvo.


- Hola Ethan, llevas rato esperando el tranvía. Escucho las palabras de Dennis, mientras se acercaba a el con una sonrisa un tanto amable.
- No mucho, pero quédate cerca, tu sabes que esto se pone de locos cuando llega. Respondió Ethan, sabía que con Dennis iba a poder hablar durante el viaje y así su cabeza no haría estragos con sus pensamientos.


Ethan escucho que Dennis se dirigía a una persona que se acercaba, observó y no lo podía creer, la desconocida que capto su atención dos veces ese mismo día.


- ...Celeste es el Ethan, trabaja con nosotros - Escuche que decía Dennis, con un ademán de presentar a los desconocidos en ese instante.


(Celeste al fin supo como se llamaba la desconocida, pensó Ethan) - Mucho gusto Celeste - Saludo cortésmente y observándola con detenimiento y fue cuando se pudieron ver directamente a los ojos. El con su mirada triste y ella con los ojos más hermosos que pudieran existir, observó el tono café con el que resplandecían y casi por una milésima de segundo Ethan creyó verse reflejados en ellos.


- Igualmente… Ethan. Dijo Celeste con una voz suave y amable.

Y se creó un silencio no incomodo, pero si diferente inclusive con el sonido de las personas alrededor, del Tranvía que en ese momento llegaba y la lluvia que empezaba a caer.


Capítulo 4 - Salir de la Rutina <<= =>> Capítulo 6 - Un Segundo de Locura
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Este estuvo un poquito más largo que los demás.... por favor comenten si les gustó o no....
Muchas gracias...!!!!