martes, 10 de junio de 2014

Capítulo 2 - Ella

Capítulo 2 - Ella



La mayor de cuatro de hermanas, Celeste poseía casi la misma edad que Ethan, solo eran cinco meses los que los separaban en edad. Nació en la misma ciudad que Él, pero a pesar de ser pequeña la ciudad nunca se conocieron en el pasado (las cosas serían tan diferentes ahora si esto hubiera sucedido).
Vivía con sus papás Verónica Martín y Walter Savre y sus hermanas, Alicia la menor que estaba empezando la secundaria; le seguía Jane que estaba terminando los estudios en la misma secundaria que Alicia y con la que mejor se entendía. Y Fabiola, que pronto recibiría su título de la facultad de Ciencias Económicas.
Le encantaba la vida en familia, como ella misma decía: "Hay momentos buenos y momentos no tan buenos, pero me encanta estar con toda mi familia".
Nunca había tenido una relación formal si se le puede decir así, lo que no quiere decir que no le hayan roto el corazón, eso lo tenía siempre presente por eso no le gustaba hablar de sus sentimientos; ya que la única vez que se entregó a los brazos de un hombre este la trató como un objeto, haciéndola perder toda la fe y la ilusión en el amor.
Aunque esto no quiera decir que Celeste no disfrutara de salir con algún “amigo” alguna que otra vez, ni no fuera atrevida en sus acciones y en la manera en que provocaba. Más de una vez Celeste recordaba con una sonrisa como hacía sentir bien a los hombres con los que salía, los ilusionaba, disfrutaba con hacerlos pedir, suplicar y desear obtener un poco más de ella; le gustaba sentirse dueña de sus pensamientos, sus deseos, su ego y porque no de su virilidad; para luego dejarlos sin ninguna razón, hacerlos sufrir y pisotear su hombría.
Celeste tenía ya dos años de trabajar en el distrito comercial en la Inversionista Superior Nacional; aunque no le gustaba destacar, en su trabajo era la mejor en lo que hacía y en lo que se proponía; aprendía procesos rápidamente y aprovechaba cada vez que podía para mejorar en cualquier aspecto de su carreta. Inteligente no solo en el trabajo, también lo era en el plano personal; junto con sus padres mantenía el hogar, cosa que  nunca pudo hacer en su vida amorosa, mantener una relación verdadera y algo duradera. Tal vez la razón era porque recordaba lo que le hicieron la vez que se entregó a un hombre que no la supo apreciar, o simplemente estaba decepcionada de los hombres que había conocido hasta ese día.
¿Sera que no existe un hombre que valga la pena?; una pregunta que se hacía ella constantemente, esa era una de las razones por la que jugaba también con los hombres, todos deseaban lo mismo, solo poseerla para satisfacer sus deseos; ninguno mostró nunca interés en sus sentimientos o en lo que pensaba. Y siendo ella más inteligente que todos los hombres que conocía, sabia como jugar con ellos y no había tenido nunca un verdadero reto con el cual siéntese la necesidad de esforzarse, todos al final siempre caía a sus pies, o por lo menos hasta ese momento.
- Karolyn, ¿Será que encontraré a alguno que valga la pena?; y con esa interrogante inició la plática de medio día durante el almuerzo con su compañera de trabajo.
- No amiga, eso es imposible. Todos son iguales, lo único para lo que sirven es para usarlos mientras  “haces el amor” con alguno mientras intentan hacer lo mejor que pueden en la cama.
- Tu crees. No sé, creo que a lo mejor debe de haber alguno que si valga la pena.
- No seas ingenua Celeste, los que valen la pena ya son propiedad ajena - Le contesto Karolyn, mientras se dirigían a una mesa desocupada - Alguna de tantas perras que hay ya los pudieron amarrar chupándoles el miembro o fingiendoles los orgasmos cada vez que lo hacen.
- ¡No seas tan sucia Karolyn, habla más bajo! - Le reclamo Celeste con un intento de susurro, y un poco de disimulo ya que iban pasando al frente de la mesa donde se sentaban algunos Gerentes.
- Provecho a todos - Dijo Karolyn dirigiéndose a la mesa. Algunos respondieron con amabilidad, otros solo las volvieron a ver y los demás ni alzaron la mirada.
Ya en la mesa Celeste, se dirigió hacía  Karolyn y le dijo:
- Sigo pensando que si existe por lo menos uno que si.
- Celeste, Celeste; sigue buscando, pero mientras lo encuentras prueba a todos los penes que puedas.
Y las dos rieron y se dispusieron a tomar su comida.


Capítulo 1 - Él <<= =>> Capítulo 3 - Rutina

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Bueno este el fin de otro capítulo más.... si les gusto comenten, se les agracede....

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