martes, 10 de junio de 2014

Capítulo 3 - Rutina

Capítulo 3 - Rutina



El día comenzó de la misma manera que los anteriores. Ethan se despertó al ser las 5:20 a.m; prendió el televisor y observó durante 5 minutos sin prestar atención antes de empezar a buscar su ropa de trabajo.


Se levantó observando a su compañera, que se encontraba al otro lado de cama; Nadia,  tres años menor que él dormía satisfecha, con felicidad y tranquilamente. La noche anterior lo habían hecho, e Ethan se sentía cansado y pocos ánimos de recibir con gusto el nuevo día que acaba de empezar, cada vez que la tomaba y la hacía suya se sentía de la misma manera; incluso muchas veces Nadia deseaba estar con él, Ethan lo notaba rápidamente y prefería hacerle pensar que estaba cansado e incluso se hizo más de una vez el dormido, si con eso podía lograr no estar con ella.


Ethan pensaba que era algo normal en una relación, solo era algo pasajero, pero desde que Nadia había quedado embarazada el se sentía de la misma manera; estaba siendo asfixiado por ese sentimiento, era algo similar al vacío. ¿Pero porque se había unido a esa persona, que no lo hacía feliz?; en ese momento una voz dulce lo sacó de sus pensamientos.
- Hola papi - Dijo Eve. Su pequeña de casi dos años.
- Hola mi princesita hermosa, contestó el padre con una sonrisa. - ¿Quieres ver fábulas?
- ¡Si! contesto la pequeña, mientras se recostaba junto a la madre que aún dormía.


Ethan busco en el televisor, encontró algo y dejó a la niña. Bajo las escaleras y entro al baño, abrió la ducha y quedose un rato debajo, abrió el fría sin moverse y sintió como poco a poco despertaba su cuerpo y saliendo del letargo volvía a la vida. Salió de la ducha y comenzó a vestirse. Nadia ya estaba despierta y se encontraba en la cocina esperando para prepararle el desayuno a Ethan; este entró a la cocina y ella lo sorprendió con un beso.


- Hola mi vida, me dejaste exhausta ayer, ¿Porque no me despertaste?
- No quería despertarte innecesariamente - dijo con una sonrisa. En realidad lo que no quería era verla, deseaba salir rápido de la casa y así liberarse hasta la noche de su tortura.
- Como tu digas, ¿Que deseas desayunar?; preguntó ella.
- No nada, es que quiero llegar temprano a la oficina, como hoy es la entrega del proyecto.
- Come algo no vaya a ser que te sientas mal mientras vas de camino.
- No gracias, tranquila que si no busco algo antes de llegar a la oficina. Es más ya me voy; quiero preparar todo con tiempo antes de la presentación con los gerentes, ya sabes que soy muy exigente en todo lo que hago.
- Si eso lo se a la perfección. Que tengas mucha suerte, vas a ver que todo te va a salir excelente.
- Muchas gracias, dijo Ethan mientras se dirigía a la puerta y así salir prácticamente huyendo de su mujer y su casa.


Antes de salir y así sentir el poco de alivio, Nadia lo alcanzó y se colgó alrededor de su cuello y él pudo ver como el frío de la mañana hacía que los pezones de Nadia se notarán a través de la ligera tela que los cubría. Nadia noto como la mirada de su hombre; ese que la tomó dos veces en la noche anterior; haciéndola sentir mujer y todavía con la sensación de sentirse excitada latente en medio de sus piernas; se desviaba a sus senos. Lo besó y le dijo al oído, con la máxima quietud y teniendo en cuenta cada una de sus palabras:


- Si te portas bien, hoy podrás hacer lo que quieras conmigo y haré todo lo que tu me pidas. Y con un movimiento ágil, tomó la mano de Ethan y la llevó hacía su seno derecho que ya había había sido descubierto por su otra mano, se acercó hacia él, haciendo que el seno se presionara en su mano, le volvió a besar con cariño, seguidamente le guiño un ojo mientras le volvía a repetir - ¡Lo que sea que me pidas!; y de esta manera dejó que Ethan se marchara.


Ethan se sintió sorprendido por la actitud de Nadia, pero la sensación sólo duró un par de minutos. Ahora su mente estaba totalmente enfocada en realizar una buena presentación ese día y así poder asegurar su puesto en la Inversionista Superior Nacional, incluso la pregunta que no lo dejaba en paz se había silenciado momentáneamente.

Miro hacía el cielo y observó que estaba gris, quería llover y pensó: “Siempre es lo mismo a mediados de mayo, parece que el cielo esta triste y deprimido, debe ser porque se acuerda que hace poco cumplí un año más de vida”; se sonrió con un poco de amargura y sarcasmo; y encendiendo un cigarro se encaminó hacía el distrito comercial; pensando en todos los detalles de su presentación de las próximas horas.



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Un capítulo más que ve la luz.... Favor comenten se les agradece...!!!!!!!

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