martes, 10 de junio de 2014

Capítulo 5 - El Inicio

Capítulo 5 - El Inicio



Celeste desea algo nuevo con que tratar, deseaba un reto distinto. Ella nunca había estado con alguien donde trabajaba, sentía que no era correcto, pero hoy incluso a esa regla autoimpuesta no le deseaba hacerle caso. Así que se dio a la tarea de buscar a alguien interesante, incluso de su misma oficina; muchos le habían propuesto salir y ella solo los había ignorado, sabía que no podía mezclar el trabajo con algo sentimental.


Durante la mañana buscó a la nueva víctima cerca de su cubículo y no encontró a nadie siquiera un poco interesante, solo alguno que otro gerente que la observó con mirada de perversión y deseo, observando su escote pronunciado sin ningún disimulo y volviéndola a ver con cierto descaro cuando ella pasaba (ella sabía que la volverían a ver, más de una vez los había observado en el reflejo de los grandes vitrales que habían en las distintas oficinas), mientras se dirigían a la sala de reuniones. Buscó y buscó, pero no encontró a nadie que llenara esas expectativas de algo nuevo, inclusive se dirigió al otro lado del edificio mientras aún los pervertidos se encontraban reunidos aún en la sala.


Y así transcurrió el tiempo y la mañana pasó en un instante. Buscó a su amiga Karolyn y salió con ella al medio a almorzar, entraron en el ascensor el cual indicaba con una luz que se encontraban en el piso 10; entraron y marcaron el botón con el número 1 grabado en el metal del mismo y así bajaron hasta el piso principal. Se encaminaron a la salida principal, mientras la miradas se fijaban en ellas, en especial en Celeste, siempre causaba esa sensación inclusive muchas veces sin quererlo y a veces aunque no lo consideraba de esa manera, ella era hermosa.


Al salir observaron un grupo de personas, que se encontraban a la par de la puerta principal; Celeste pudo reconocer a todos,  eran los analistas que se encontraban en el mismo piso que ella solo que ellos estaban al otro lado del edificio, a todos los conocía excepto a uno que se encontraba en el fondo del grupo, él mientras se llevaba un cigarro hacia su rostro con una mirada un poco vacía reía junto con los demás; no le tomó mucha importancia y siguió con su amiga, aunque quiso preguntarle quien era el desconocido no lo hizo.


Karolyn y Celeste dieron varias vueltas alrededor del edificio pero sin ningún resultado, al volver Celeste buscó con la mirada al desconocido donde lo había visto la última vez pero no lo encontró, entraron al Edificio y volvieron al trabajo.


Pasaron las horas y Celeste se sintió decepcionada no había encontrado a alguien que cubriera sus expectativas; pero durante la tarde noto que en su cabeza recordaba al extraño de la mirada triste, ¿Quien era? ¿Trabajaba cerca o solo estaba de paso?, sin más que hacer espero a que pasara la tarde y llegará la hora de volver a casa.


Al final de la tarde buscó a su amigo Dennis, con el que le gustaba viajar de vez en cuando. Dennis era distraído, y no se sentía atraído por Celeste, estaba comprometido y se iba a casar a finales de ese año; como ella decía Dennis era como una “amiga” más. Salieron y se dirigieron a la terminal del Tranvía que los llevaría hasta su casa. Era hora pico, todas las personas salían ya de su trabajo y quería llover ese 17 de mayo.


- Hola Ethan, llevas rato esperando el tranvía. Dijo Dennis, mientras se acerca a él.
- No mucho, pero quédate cerca, tu sabes que esto se pone de locos cuando llega.
- ¿No hay problema si nos quedamos por aquí?, preguntó Dennis mientras volvía a ver a Celeste, que se acercaba en ese instante.
- No por mi no hay problema. Respondió ella con una sonrisa amable.


Celeste volvió a ver a la persona con la que Dennis hablaba, era el extraño que se encontraba en la entrada del edificio, lo observó y vio la misma mirada vacía, esa que había recordado toda la tarde.


- Celeste es el Ethan, trabaja con nosotros. Dijo Dennis, mientras la sacaba de sus pensamientos.
- Mucho gusto Celeste, respondió Ethan mientras le dirigía una sonrisa de medio lado pero amable.
- Igualmente… Ethan. Le respondió ella. Y en ese momento cuando llegó él Tranvía,  empezó a caer ligeramente la lluvia.


Después de llegar temprano a la Inversionista Superior Nacional o NSI, Ethan preparó su presentación a los gerentes, como él sabía estaba ligeramente en riesgo su estadía en la compañía si no era aceptado su proyecto; pero se sentía seguro de haber dado su mejor esfuerzo, no era la primera vez que daba lo mejor de sí y al tiempo era desechado. Se sacudió la cabeza y sacó esas ideas de la mente y se dijo así mismo - No penses en eso, esta vez será diferente.


Repaso cada uno de los detalles, entró en la sala de reuniones y espero, poco a poco fueron llegando los invitados. Cinco minutos después de la hora pactada empezó la reunión hablo seguro de su trabajo sabía que lo había realizado de la mejor manera, terminó de exponer su puntos y de explicar las mejoras realizadas y concluyó, espero que alguno de los invitados le hiciera alguna pregunta...  Pero nada, no lo hacían; y en ese momento pensó lo peor. Los invitados se volvieron a ver entre ellos y algunos hablaron en voz tan baja que Ethan no pudo escuchar lo que decían. Espero (como odiaba tener que esperar) y fue cuando por fin se escuchó decir:
- Buen trabajo, Ethan.
- Gracias Señor Barends, espero que les haya gustado a todos la propuesta. Louis Barends era el Jefe de Análisis de Riesgo y Tecnología de Información, alto, moreno, algo imponente en su forma de ser lo justo necesario para llenar el puesto.
- Hay pequeños detalles que conversamos para una futura entrega, pero nos gusta la propuesta.
- ¿Con eso quiere decir que aceptan la propuesta?, dijo Ethan con un poco de incertidumbre.
- Claro que si, procedamos lo antes posible para tenerlo de manera productiva, y por cierto buen trabajo. Y de esta manera le extendió la mano para reafirmar lo dicho.


Las personas en la sala salieron una a una, algunos solo dándole una mirada de aprobación y otros estrechándole la mano al joven. Sólo cuando se encontró solo recogiendo el material de la presentación cayó en sí mismo de que al fin había conseguido el trabajo que anhelaba; y sintió como una ligera felicidad lo abarcaba por un pequeño momento. Hasta que al fin algo me sale bien, pensó, mientras sonreía de manera anónima.


Salió de la sala de reuniones, y se dirigió a su cubículo en la otra parte del edificio del piso 10. Al salir al pasillo, observó a una mujer alta, de pelo negro, muy hermosa, que nunca había visto, lo distrajo por un momento y luego ella desapareció tras una puerta. Ethan siguió hacia su destino y pensó: ¿Quién podría ser esa mujer que había visto por primera vez ahí?. Al llegar a su cubículo lo recibieron Anahí y Jefferson:
- ¿Cómo te fue Ethan?, preguntó Anahí, una chica que a pesar de ser sólo un año menor que Ethan parecía mucho más joven. Delgada, con ojos vivaces, cabello café, de baja estatura, pero muy inteligente; logró congeniar fácilmente con el y el aunque no poseía mucho tiempo de estar en la compañía sabía que podía confiar en ella.
- Creo que bien... Aceptaron el proyecto. Dijo Ethan.
- ¡Excelente! - dijo Jefferson la otra persona involucrada en el proyecto, aunque él ya poseía varios años de estar en la inversionista sabía que al ser aceptado el proyecto tendría mejor estabilidad en la compañía y que ganaría a un compañero capaz de ayudarlo con los nuevos procesos y proyectos que generaría está aceptación - Por un momento pensé que te dirían que no, terminó diciendo Jefferson.
- Que dicha amigo te tendremos entonces por un tiempo por aquí, que aburrido. Dijo Anahí con sarcasmo.
- Pues si, ahora les tocó soportarme por un ahora.
Y los tres rieron y volvieron a sus labores. Ethan aun estaba un poco sorprendido por la hazaña lograda.


Casi terminaba la mañana y se acercaba la hora de almorzar. Ethan salió con varias personas fuera de la oficina, bajaron a la entrada principal y esperaron fuera al resto. Como era su costumbre Ethan encendió un cigarrillo con su viejo encendedor, lo poseía desde hace más de ocho años, un zippo con la cubierta bañada en plata, y en uno de los costados grabado su nombre; en realidad Ethan odiaba fumar  pero lo hacía porque lo distraía y sentía la pregunta que siempre lo acompañaba desaparecía por un momento. La pregunta, si la pregunta, volvía por un momento ¿Que estoy haciendo con mi vida?; había vuelto después de la euforia de la mañana. Y tras una bocanada de humo, observó a la mujer de la mañana a lo largo mientras se alejaba. Si tenía que ser ella, no tenía duda. Y mientras pensaba eso la pregunta desapareció de su cabeza, sin la necesidad de volver a encender otro cigarro.


Al volver a la oficina quiso preguntarle a alguien sobre la desconocida pero solo fue un impulso, que rápido desapareció… Pasó la tarde y llegó la hora de salir, ese día Ethan se sentía bastante cansado, no sabía si por el hecho de haber tenido tan fuerte reunión en la mañana o por la noche que paso teniendo sexo con Nadia; odiaba tener que volver a su casa, sabía que Nadia lo esperaba y ella deseaba que la tomara más ese día siendo Viernes y teniendo todo el fin de semana para descansar.


No de muy buena manera emprendió su viaje a casa, pero esta vez tomó una ruta distinta, se dirigió a la estación del Tranvía; y encendió nuevamente un cigarrillo antes de que volviera la pregunta y se encarnara en su pensar, odiaba que eso pasara. Camino lentamente y como si esperara entrar entrar en algún tipo de letargo y conforme avanzaba así se consumía el cigarro bajó la luz roja cuando este lo arremetía con las grandes caladas que le daba de vez en vez. Hasta que llegó a su destino, el Tranvía que ocupaba aún no llegaba y odiaba esperar, pero tambien odiaba que no podía fumar dentro de la estación. Y nuevamente en su cabeza comenzaba lentamente a formularse la pregunta ¿Que estoy haciendo con mi vida?. Cuando iba a salir de la estación para encender un cigarrillo fue una voz lo detuvo.


- Hola Ethan, llevas rato esperando el tranvía. Escucho las palabras de Dennis, mientras se acercaba a el con una sonrisa un tanto amable.
- No mucho, pero quédate cerca, tu sabes que esto se pone de locos cuando llega. Respondió Ethan, sabía que con Dennis iba a poder hablar durante el viaje y así su cabeza no haría estragos con sus pensamientos.


Ethan escucho que Dennis se dirigía a una persona que se acercaba, observó y no lo podía creer, la desconocida que capto su atención dos veces ese mismo día.


- ...Celeste es el Ethan, trabaja con nosotros - Escuche que decía Dennis, con un ademán de presentar a los desconocidos en ese instante.


(Celeste al fin supo como se llamaba la desconocida, pensó Ethan) - Mucho gusto Celeste - Saludo cortésmente y observándola con detenimiento y fue cuando se pudieron ver directamente a los ojos. El con su mirada triste y ella con los ojos más hermosos que pudieran existir, observó el tono café con el que resplandecían y casi por una milésima de segundo Ethan creyó verse reflejados en ellos.


- Igualmente… Ethan. Dijo Celeste con una voz suave y amable.

Y se creó un silencio no incomodo, pero si diferente inclusive con el sonido de las personas alrededor, del Tranvía que en ese momento llegaba y la lluvia que empezaba a caer.


Capítulo 4 - Salir de la Rutina <<= =>> Capítulo 6 - Un Segundo de Locura
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Este estuvo un poquito más largo que los demás.... por favor comenten si les gustó o no....
Muchas gracias...!!!!

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